lunes, 26 de septiembre de 2011

Bibliografías de Marta Carretero Pérez

Bibliografía 1: Valoración del paciente.

Baily E, Claire L, Lloyd M. Proceso de atención de enfermería. En: Manual de la enfermería. MCMLXXVI y MCMLXXXVII J.B. Lippincott Company. Barcelona: Oceano/Centrum; 2005.       p. 4-6.
Comentario:

   En este libro sobre la profesión enfermera se pasa algo más por encima el proceso de enfermería, y destaca su primera fase, la valoración. No obstante encontramos una buena referencia de la gran diversidad de datos que debemos recoger a la hora de hacer la valoración: información de carácter general, características personales, hábitos, sistemas de apoyo, antecedentes personales y familiares relacionados con la salud, estado físico, datos biológicos y psicosociales. El otro gran aspecto en el que se centra esta publicación son las fuentes de información.
   En este sentido destaca que la información debe obtenerse principalmente del propio paciente, a través de la entrevista y el examen físico. Otro punto de interés en el que hace hincapié es el de la información no verbal. Algo tan simple como un gesto podría pasar inadvertido y sin embargo puede brindar una información de inestimable importancia.
   Por supuesto también se deberá recurrir a las aportaciones familiares e historia clínica del paciente. Por último acaba con una reflexión fundamental: la recogida de datos debe ser continua mientras persista la relación con el individuo y no quedarse en un mero punto de partida.
   En mi opinión esta guía está dirigida a personas o profesionales con una cierta formación y conocimientos sobre el P.A.E. ya que algunos aspectos son obviados, como es el caso de las fases de la valoración, aunque puede resultar interesante como profundiza en lo que ya hemos comentado: diversidad de datos a recoger y fuentes de información.



BIBLIOGRAFIA 2: INFECCIÓN.

Barrachina L. Cuidados de enfermería al paciente con infección. En: Master de enfermería: Enfermería Médico-Quirúrgica: generalidades. 3ª Ed. Barcelona: Masson. 2004. P.61-75

El capítulo que he seleccionado de este libro ofrece una información muy clarificadora para asentar conocimientos de cómo se produce y qué aspectos hay que tener en cuenta en la infección. También aporta pruebas diagnósticas para detectar la infección y medidas para el control del paciente infectado. También comentar la presencia del concepto de infección nosocomial y una serie de medidas para prevenirlas.
   Después podemos encontrar una fisiopatología en la que se explica el proceso de infección y las partes o etapas que este abarca incluyendo una breve explicación de cada etapa. Luego aparece un apartado llamado "manifestaciones clínicas" en la cual se explican los diferentes tipos de infección. Por último aparecen una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de prestar cuidados de enfermería al paciente con una infección centrándose en la aplicación al paciente del PAE pero centrado en la infección (dentro encontramos aspectos preventivos para controlar la infección, diagnósticos de enfermería relacionados con las infecciones, etc.) En general este libro nos muestra una idea clara de como se produce la infección,los posibles mecanismos de transmisión y los factores que determinan una infección hospitalaria. Nos hace referencia de los tipos de infección nosocomial mas frecuentes como son : Infección del tracto urinario, infección de la herida quirúrgica y infección del aparato respiratorio inferior. Observando que este tema es muy interesante, y es una buena forma de aprender los procesos de la infección desde que es detectada hasta que es controlada por el profesional.
   En mi opinión es un libro muy completo, porque nos explica de forma concisa cuando se produce una infección ,los tipos de infecciones clasificadas en una tabla, compuesto por tratamiento, pronostico y cuidados de la enfermera. Es interesante porque nos explica lo básico de un proceso de infección.

BLIBLIOGRAFIA 3: Traumatismo, heridas, contusiones.

Domínguez Romero. Galiana Martínez, J.A y Pérez Vega, F.J:”Manual de cirugía menor”, Aran Ediciones S.L., Madrid, 2002.

Giménez Fernández, M. y Carrasco Guirao , JJ:”Procedimientos básicos y cuidados de enfermería. Manual de prácticas”, Ed. Diego Marín, Murcia, 2008.
  

   En ellos me he podido informar a cerca de los distintos tipos de ulceras así como del material necesario y la metodología adecuada para curar los distintos tipos de ulceras. Debido a la amplitud del tema, me centrare en el tratamiento y el procedimiento a seguir.
   La labor de enfermería se centraría en el tratamiento local de la ulcera. Para ello tendremos que llevar a cabo una serie de pasos para valorar el estadio de la ulcera y por tanto su tratamiento, siendo los mismos los que siguen. Nos podemos encontrar con ulceras de 4 tipos. Las ulceras de estadio I se manifiestan por un eritema cutáneo que no palidece al presionar pudiendo incluir cambios en uno o más aspectos como pueden ser la temperatura de la piel, la consistencia del tejido o sensaciones como, dolor, escozor, etc .
   Las ulceras de estadio II presentan pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. Y que tiene un aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial. Las de estadio III tienen una pérdida total del grosor de la piel que implica necrosis o lesión del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo pero no por la fascina subyacente. Y por último las ulceras de estadio IV presentan pérdida total del grosor de la piel, con una destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructura de sostén. Además tanto en este tipo de ulceras como en las anteriores podemos encontrar lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.
   Otra pregunta que debemos hacernos cuando nos encontremos ante una ulcera es si esta presenta tejido necrótico, si es así tendremos que ver si es necrosis seca o húmeda. Debiendo aplicar uno u otro tipo de hidrogel, y después de esto como primera opción con desbridamiento cortante (si podemos llevarlo a cabo) y después un lavado con solución salina después de seguir el proceso adecuado del lavado con solución salina, podremos llevar a cabo con un desbridamiento enzimático con colagenasa. O autolitico, con hidrogel en estructura amorfa.
   Si anteriormente no hubiéramos encontrado tejido necrótico, tendríamos que ver si hay algún signo clínico de infección, en cuanto a infección local o afección sistémica, debiendo llevar a cabo un incremento en la frecuencia de limpieza y desbridamiento de la lesión y la cura en ambiente húmedo. Además de lo anterior es importante ver si hay presencia de esfacelos en el lecho de la lesión, siendo así llevaremos a cabo un desbridamiento enzimático o autolitico.
   Otro aspecto a valorar es si la herida está limpia o produce exudado. Sí presenta exudado mínimo o moderado podremos utilizar entre otros apósito hidrocelular o alignato de calcio, entre otros. Sí el exudado es de moderado a excesivo utilizaremos, entre otros y según convenga, apósito hidrocoloide, hidrogel en estructura amorfa o apósito hidrocoloide. Aclarando que para las indicaciones anteriores debemos diferenciar entre heridas superficiales o heridas profundas, cavitadas y/o con tunelizaciones.


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Bibliografía 4: TUMORES Y CANCER DE MAMA.
                -Mercedes de la Fuente Ramos. Enfermería medico-quirúrgica.2ªed. Vol.1: DAE;2009.
                - Rosa María Torrens Sigalés, Cristina Martínez Bueno. Enfermería de la mujer.2ªed.DAE; 2009.

El cáncer es una enfermedad con un elevado índice de morbi mortalidad donde factores como la edad, el sexo, la herencia y la raza son significativos en la incidencia de ciertos tipos de cáncer. Probablemente el cáncer está originado por múltiples factores y se desarrolla siguiendo un proceso que incluye varias fases. El inicio ocurre cuando un cancerígeno, como la radiación ultravioleta, se aplica directamente sobre las células y estas sufren una trasformación. La promoción es consecuencia de la aplicación de uno o más co cancerígenos sobre la célula como los productos del tabaco o los estrógenos. Este proceso se lleva a cabo en el ADN de la célula y se crea un gen mutante que causa la división incontrolada de la misma y la aparición de la malignidad. Se han descubierto factores que provocan la reversión del proceso, los cuales inhiben los efectos de los factores de promoción. Las investigaciones encaminadas al empleo de estos factores reciben el nombre de quimioprevencion. Existen diversas etapas que sigue un tumor a la hora de desarrollarse: Mutación genética.- Comienza cuando una célula de una población normal sufre una mutación genética que refuerza su tendencia a proliferar, por lo que da lugar a una célula genéticamente alterada. Hiperplasia.- La célula alterada conserva su apariencia normal, pero se reproducen en exceso, además de esto la progenie de esta célula presenta un aspecto anormal en su morfología y en su orientación. Si los cambios genéticos facilitan la invasión de tejido circundante y la posterior entrada de las células en el torrente sanguíneo o en la linfa, se califica como masa tumoral maligna. Metástasis.- Es la diseminación del cáncer hacia sitios del cuerpo distantes de la zona donde se ha iniciado la alteración celular.
Analizaremos en concreto el cáncer de mama, para ello el diagnóstico constituye una parte esencial del proceso. Los síntomas clínicos más comunes son la aparición de nódulos, retracciones de la piel, signos inflamatorios y secreciones por el pezón. Las pruebas diagnósticas se basan principalmente en exploraciones clínicas, mamografías, ecografías, citologías, biopsias o estudios genéticos. El objetivo principal del tratamiento es conseguir el máximo control loco regional y sistémico de la enfermedad neoplásica, garantizar la máxima supervivencia con la mínima mutilación y una limitada agresividad terapéutica. Para ello contamos con un tratamiento quirúrgico, cuya finalidad es erradicar el tumor primario y su posible extensión regional, y con un tratamiento complementario como son la radioterapia ( utilizar radiaciones de alta energía para intentar eliminar las células cancerosas) la quimioterapia (utilizar medicamentos que eliminan las células cancerosas que están fuera de la mama) y hormonoterapia (utilizar medicamentos que actúan como antihormona con el objetivo de frenar el crecimiento de las células cancerosas).

 

Bibliografía 5.

CUIDADOS PALIATIVOS.PACIENTE TERMINAL.


Carmona García JM, Lucas Imbernón FJ, Lozano Ortega M, Galán Traba A, Bernalte García P, Ruiz Castillo P. Cuidados de enfermería al paciente terminal. Albacete: Fca. Formación sanitaria; 2010.


Se trata de un libro destinado a los cuidados de enfermería al paciente terminal, explicando el contenido de manera concisa, detallada y rigurosamente, ya que los cuidados paliativos constituyen un campo relativamente nuevo con el que buena parte de los profesionales del sistema sanitario no están familiarizados, pese a su enorme importancia.

   En un primer lugar, he de resaltar que a lo largo del tiempo, los cuidados paliativos han estado muy ligados a los cuidados de pacientes de oncología, pero en la actualidad se aplica al enfermo o paciente terminal. Hoy en día, las enfermedades más frecuentes en la terminalidad son el cáncer, enfermedades degenerativas del SNC, cirrosis hepática, EPOC, insuficiencia renal crónica, demencia, SIDA, complicaciones de la arteriosclerosis: HTA, miocardiopatía, diabetes, senilidad.

   Un profesional de salud debe garantizar en este tipo de pacientes una atención integral individualizada, incorporar a la familia en los cuidados, procurar que haya participación por parte del paciente, tener en cuenta los problemas relacionados con los efectos directos de la enfermedad y el tratamiento, las reacciones adaptativas como consecuencia de la aparición de cambios inevitables y llevar a cabo estrategias de intervención cognitivos-comportamentales, es decir, proporcionar instrumentos para que puedan entender y manejar las distintas reacciones emocionales y fomentar una comunicación clara, frecuente y abierta.

Establecer una comunicación abierta con el enfermo terminal es difícil para los profesionales, ya que la muerte y el proceso de morir evocan en los cuidadores reacciones psicosociales que conducen a evitar la comunicación con el paciente y con la familia. La comunicación de malas noticias provoca en el paciente una mezcla de reacciones que dependerá de la forma habitual que tiene el enfermo de afrontar los problemas. Así, las reacciones que ayudan al enfermo a resolver sus problemas se denominan reacciones de adaptación y por el contrario las que agravan la situación se llaman reacciones de inadaptación. Es importante en todo momento mantener una esperanza real, no mentir, el paciente después de escuchar la palabra muerte o no hay más tratamiento no puede recordar nada de lo que se diga después (bloqueo postinformación), no debemos preguntar lo que les angustia, dar síntomas en vez de diagnósticos…

Por último, otro aspecto de interés desde mi punto de vista, es el síndrome de burn-out (estar quemado), es un agotamiento que afecta al personal sanitario cuando se ve desbordado por las muchas exigencias que plantea el cuidar a enfermos terminales. Las manifestaciones clínicas de este síndrome aparecen a nivel mental, conductual y físico. Para prevenirlo existen diferentes técnicas como son la información sobre la existencia del síndrome de agotamiento profesional, la información anticipada sobre los requerimientos emocionales del trabajo a las personas que se incorporan y programas de formación sobre el síndrome de burn-out y las fuentes de estrés emocional


BIBLIOGRAFIA 6.  QUEMADURAS

BIBLIOGRAFÍA:
Julia Fultz, Marci Messer. Quemaduras. En: Pamela Kidd, Patty Sturt. Urgencias en enfermería. 2ª ed. Madrid: Harcourt brace; 1999. p.359-377.


La piel tiene múltiples funciones entre las que destacan:

.Regulación de la temperatura y prevención de la pérdida de líquidos por evaporación.
.Barrera de protección contra la infección.
.Tiene receptores sensoriales que dan información sobre el entorno.

Una gran quemadura compromete estas funciones.

La piel está formada por tres capas:

-Epidermis: es la capa más superficial y está formada por células escamosas.
-Dermis: es la capa media, está formada por tejido conectivo y contiene los capilares sanguíneos que nutren a la piel y las terminaciones nerviosas.
-Hipodermis: es la capa más interna y está formada por tejido conectivo y grasa.

Según la profundidad, la quemadura puede ser de primer, segundo o tercer grado:

Primer grado:
Afecta sólo a la epidermis
El tejido se vuelve blanco a la presión.
El tejido está enrojecido y a menudo es doloroso.

Segundo grado:
También afecta a la dermis.
Hay ampollas y es muy dolorosa.

Tercer grado:
Afecta a todo el grosor de la piel.
La piel está carbonizada o tiene un color blanco translúcido con vasos coagulados debajo.
La piel es insensible pero el enfermo tiene dolor debido a las quemaduras de segundo grado concominantes.

Con el fin de calcular la extensión de la quemadura, es útil recordar que la palma de la mano representa el 1% de la superficie corporal, otra forma de calcular la extensión es la regla del 9, aplicable a adultos y niños mayores de 10 años:

Cabeza: 9%
Extremidad superior: 9 x 2 = 18%
Extremidad inferior: 18 x 2 = 36%
Tronco: 36%
Genitales, mano: 1%

TRATAMIENTO PREHOSPITALARIO

PEQUEÑAS QUEMADURAS:

Agua fría, siempre que la lesión no sea superior al 10-15% de la superficie corporal, pues en este caso se puede producir hipotermia.
Limpieza no enérgica con agua y jabón suave o antiséptico.
Desbridamiento de la ampolla y limpieza con agua o suero salino fisiológico de su contenido.
Crema de sulfadiacina argéntica al 1% cada 24-48 horas.
Prevención antitetánica.
Vendaje ligero.


GRAN QUEMADURA:

Retirar la ropa que comprima para evitar que haga un efecto de torniquete y empeore la inflamación secundaria a la quemadura.
Si ha inhalado humo puede ser la necesaria la administración de oxígeno.
Perfusión de suero salino fisiológico para compensar la pérdida de líquido La mitad de la cantidad calculada se administra en 8 horas y la otra mitad en 16 horas.
Sondaje vesical para vigilar que la diuresis sea superior a 0’5 cc/kg/hora.
Desbridar las ampollas abiertas y las intactas que tienen alto riesgo de romperse. Respecto a las ampollas intactas sin riesgo de romperse existe controversia sobre si deben desbridarse o no.
Vacunación antitetánica.
Antibióticos tópicos.
Analgésicos
Traslado a un hospital que disponga de unidad de quemados.

 BIBLIOGRAFÍA 7: VALORACION DERMATOLÓGICA.

Bernuz L. Cuidados de enfermería al paciente con alteraciones de la piel. En: Master de enfermería: Enfermería Médico-Quirúrgica: generalidades. 3ª Ed. Barcelona: Masson. 2004. P.181-213.

    El capítulo que he seleccionado de este libro comienza ofreciéndonos una explicación de las funciones de la piel y la importancia que representan cada una de ellas. Luego nos describe cada una de las capas de la piel incluyendo sus principales características e importancia haciendo también referencia a la vascularización e inervación de la piel.

    Después hace referencia a los diferentes anexos cutáneos con una breve explicación de cada uno de ellos. Luego nos detalla los aspectos que debemos tener en cuenta en la observación y valoración de las lesiones dermatológicas tales como el tiempo (¿Cuándo se iniciaron las lesiones?), el lugar, la evolución, los tratamientos, las alteraciones asociadas con la lesión, cómo debe ser la exploración física, los criterios base en la descripción de lesiones y los síntomas más frecuentes que acompañan a las lesiones. Posteriormente nos cita las diferentes lesiones elementales (primarias y secundarias) incidiendo en los subtipos de cada una con una breve explicación. Luego pasa a explicar las diferentes pruebas diagnósticas que se pueden aplicar para determinar el tipo de lesión de la que se trata. Más adelante nos cita diferentes tipos de lesiones producidas por agentes infecciosos (infecciones bacterianas, víricas, y por hongos) y cita varios subtipos de cada una explicándolos. También habla de diferentes cánceres de piel y de la psoriasis (incluye el tratamiento y las complicaciones de la misma). Para terminar el capítulo nos termina haciendo referencia a los cuidados al paciente con alteraciones en la piel incidiendo en las úlceras (de las cuales describe sus estadíos y su curación según los diferentes estadíos. Además habla de cómo prevenir su aparición.)




BIBLIOGRAFIA 8: SIDA.

 Ignacio Alberola, Juan Moya. Epidemiología del SIDA. En: Ignacio Alberola, Juan Moya. El Sida: Medicina y Ética. 1ºed. Madrid. Libros MC;1991. 29-48.
 SIDA

Vías de contagio y difusión :

Ya conocemos cuáles son las vías de contagio y difusión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): el semen y la sangre y su transmisión, por tanto, en las relaciones sexuales y en jeringuillas de drogadictos portadores del VIH, además de otros posibles contactos con sangre en operaciones quirúrgicas, odontológicas, etc. y un tercer y cuarto grupo de transmisión lo constituyen, las transfusiones sanguíneas y hemoderivados. Los hemofílicos necesitan un concentrado hemático o hemoderivado que lleva el componente que necesitan para la coagulación de la sangre. Si ese hemoderivado se prepara a partir de donantes de sangre infectados por VIH, se transmitirá la enfermedad a muchos hemofílicos. Una vez conocido el VIH y las vías de contagio, es mas improbable que suceda, por las medidas tomadas para la elaboración de estos hemoderivados, que obligan a revisar bien la sangre de todos los donantes. En USA los hemofílicos son el 1% de todos los casos de SIDA y los receptores de transfusión un 2% del total. Estos porcentajes aumentan en los países donde la estructura sanitaria es más deficiente.

Lo habitual es que los individuos infectados se encuentren entre los veinte y cuarenta y cinco años, es decir, entre las edades sexualmente activas, que son además (especialmente entre los veinte y los treinta) las más altas en el consumo de droga. Y como veremos más adelante, en los lugares donde el contagio principal es la droga y la homosexualidad, la proporción de varones infectados es superior a la de mujeres. Donde la causa principal sean los contactos heterosexuales, tendera a igualarse el número de enfermos de uno y otro sexo.
No existe ninguna prueba de que la transmisión ocurra de modo casual. Esto es muy importante tenerlo en cuenta para saber que en realidad el virus es menos contagioso de lo que puede pensarse, ya que para infectarse hay que haber tenido una relación intima con sangre o semen infectados. Es importante resaltar que no se conocen pruebas de transmisión ocasional entre personas de una misma escuela o local de trabajo, o entre los que conviven en una misma familia.


           















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